Los temas abordados por José Ansalone en las distintas etapas de su trabajo, en las que siempre es fiel a una figuración expresionista cargada de ironía, pueden leerse como la revisión de un pasado que nada se idealiza. Por eso no lo hace desde el lugar donde la nostalgia dicta sus normas, sino que ante este tiempo perdido prefiere un lenguaje simbólico para dar cuenta de cierto clima enrarecido que el recuerdo suele soslayar, asimismo el tratamiento del espacio, siempre ambiguo y asfixiante, subraya la soledad y silencio que habita detrás de toda estridencia, toda celebración.
Las obras pertenecientes a las series “El baile” o “Músicos de tango” son claros ejemplos. En la primera, mujeres desnudas bailan con hombres sin rostro, por ende sin emoción alguna, siempre con sombreros, como si fuera una suerte de uniforme. Opresión, sometimiento, una sexualidad casi animal. En la obra más impactante de esta serie las mujeres llevan pañuelos blancos en la cabeza, y sobre ellas cuelga una muchacha vencida por la tortura. Las obras se encuentran estructuradas en su mayoría sobre ejes ortogonales, las pocas diagonales – una pierna, la línea de sombra – le otorgan una dinámica y una tensión que no logra vencer el paradójico carácter silencioso que las reviste.
Tanto en la serie “ A los maestros” , dedicadas a parafrasear muy famosas obras de arte – Las Meninas, El triunfo de Baco o la Maja desnuda” se puede constatar una sutil referencia a los trabajos de Bacon. El enrarecimiento de los rostros y los cuerpos, como si en ellos aflorara algo mounstroso , nos invita a pensar si no hay una idealización de todo pasado el germen de lo que hoy nos ha neutralizado como sujetos verdaderamente libres. Un ejemplo: en la recreación del “Descendimiento de la Cruz” de Caravaggio, un agente de inteligencia ayuda a llevar el cuerpo de Cristo. No hace falta agregar mucho más.
Luis Sagasti
Fecha: Inauguración 17 de Mayo del 2012
Hora: 20:00h
Lugar: Fundación Fondo Internacional de las Artes c/ Infantas 27, 2 Izq. 28004 Madrid





